La Sede

La Sede

El monasterio de San Miguel de los Reyes se sitúa en la ciudad de Valencia y fue fundado en el siglo XVI por Fernando de Aragón, duque de Calabria, sobre un antiguo monasterio de la Orden del Císter. Es una importantísima obra del renacimiento valenciano que según algunos autores puede ser considerado como precedente del monasterio del Escorial, siendo como éste, monasterio jerónimo, foco cultural e iglesia conmemorativa de la memoria de su fundador. Tras su desamortización el edificio tuvo diversos usos civiles, siendo durante muchos años una cárcel.

Se trata de un conjunto arquitectónico levantado según las nuevas directrices del Renacimiento y en el mismo participaron importantes arquitectos, maestros de obra y artistas de su tiempo. Este monasterio es una obra excepcional del panorama artístico valenciano. Lo fue su proyecto, que introdujo indagaciones que se venían elaborando principalmente en el ámbito cortesano, y también la obra construida, que como sucede frecuentemente es un cúmulo de experiencias que se añaden y sustituyen. El resultado es fruto de la abadía de Sant Bernat de Rascanya, fundada por fray Arnaldo Saranyó en 1381, de la traza inicial de 1546 y de la suma de otros parciales, que principalmente se adscriben a la época clasicista y fueron aportados por maestros de ascendencia francesa, así como para monjes y legos.

La fundación del monasterio fue debida a la intención de Na Germana de Foix, esposa de Fernando de Aragón, duque de Calabria, de ser enterrada, junto a su marido, en un monasterio jerónimo. El padre José de Sigüenza narra que con este propósito escogieron los Duques un lugar en las proximidades de Valencia, en el camino real de Morvedre, en el que existía un monasterio de la Orden del Císter que se encontraba en decadencia espiritual y material. De este primitivo monasterio solo se conservan restos arqueológicos.

La primera piedra fue colocada en 1548 por el obispo y el duque y llevaba grabadas las armas de su fundador. La muerte del duque se convirtió en 1550 legando al monasterio su dinero, joyas y su riquísima biblioteca. Este legado hubiera servido para la continuación de las obras, pero su palacio fue saqueado la misma noche de su muerte.

Actualmente alberga el fondo histórico de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu.