“Quattrocento”, el último disco de Capella de Ministrers


Capella de Ministrers, ha publicado Quattrocento, un trabajo que aborda la música y danza de la Corona de Aragón en Nápoles en el siglo XV. Este es el disco número 54 de la formación en un año en el que conmemora su 30 aniversario de presencia en el panorama nacional e internacional como uno de los referentes de la música antigua por su labor de difusión del patrimonio musical desde la Edad Media al siglo XVIII.

Este trabajo discográfico tuvo su génesis en el marco de Early Music Morella, Academia y Festival Internacional de Música Medieval y Renacentista, que organiza la Asociación Cultural Comes, y será el eje central en su sexta edición. Este acontecimiento, que cuenta con el apoyo de numerosas instituciones, entidades y empresas y la contribución de universidades como la Sorbona de París, Internacional Menéndez Pelayo, Barcelona, Castellón, Valencia, Granada…, promueve el acceso a una formación de excelencia en el patrimonio musical antiguo que impartirán prestigiosos músicos y ponentes en combinación con numerosos conciertos, conferencias y actividades que se celebrarán en diversos recintos de la ciudad de Morella (Castellón) del 21 al 27 de julio.

El repertorio musical escogido en el disco es un claro ejemplo de la circularidad entre el estilo popular y el estilo culto del repertorio musical y coreico de la corte aragonesa en los entretenimientos teatrales del Quattrocento napolitano. El cancionero que mejor representa este repertorio es el manuscrito 871 de Montecassino ya que se considera vinculado a la corte napolitana del reino aragonés.

Carles Magraner, musicólogo, violagambista y violonchelista y director de Capella de Ministrers, ha trabajado en Quattrocento para incorporar este patrimonio al que ya ha rescatado y difundido en 1.200 conciertos, un legado que ha recogido en discos propios y en varias participaciones, recopilatorios y cds promocionales. En esta labor, ha abordado, con una gran labor de investigación histórica y musicológica, la música de la corona de Castilla y de Aragón, árabe-andalusí, sefardí, cristiana, de la España virreinal del Nuevo Mundo, el Misteri d’Elx, los Borja, medieval, renacentista, el Siglo de Oro, barroca, del Mediterráneo, zarzuela…

Renacimiento y humanismo
El Quattrocento es uno de los períodos más relevantes y prolíficos del panorama artístico europeo. Se desarrolla a lo largo de todo el siglo XV y es la cuna del Renacimiento. En la Italia no unificada de este siglo, el arte, la danza o la música representaban una forma de ostentación del poder de los gobernantes frente a otras regiones.

En la corte de Alfonso el Magnánimo (1396-1458) en Nápoles estuvieron los mejores músicos y teóricos musicales aragoneses o flamencos de la época (Orihuela o Tinctoris), se vivió un renacer del teatro antiguo (Sannazaro o Carite) y también de la danza (Doménico di Piacenza o Antonio Cornazano), donde con los primeros tratados de baile se buscaba una concepción humanista y neoplatónica de la danza como una manifestación de los movimientos del espíritu. Muchas veces los príncipes y cortesanos eran al mismo tiempo actores, músicos o bailarines en las representaciones o farsas. Así encontramos en las cortes italianas del siglo XV, entre ellas la aragonesa, el crisol perfecto donde crece la cultura del humanismo. 

La corte aragonesa se distinguió por un gusto artístico muy refinado. Conservó su propia identidad, pero al mismo tiempo apreció las costumbres y usos locales, y se adaptó a ellos. Durante el siglo XV se asiste al «renacer» o redescubrimiento del teatro antiguo por parte de la cultura humanista, que aspiraba a poder conjugar las nuevas experimentaciones en el campo de los espectáculos con las reglas de la retórica, la gestualidad y la dicción de la cultura clásica. Un ejemplo de este ambiente humanista de búsqueda estética lo encontramos en la vida cultural de Nápoles.